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domingo, 19 de julio de 2009

Como hacer el amor a una mujer

La experiencia sexual de la mujer es muy distinta de la del hombre. Comprendiendo lo que le gusta y lo que le disgusta es muy fácil ser un buen amante. Pero... ¿Qué es lo que produce placer a una mujer?. Posiblemente la primera y más grande queja de todas las mujeres es que sus parejas no les dedican el tiempo suficiente.
En el aspecto sexual las mujeres son mucho más complicadas y sus deseos son mucho más extensos y variables que los de los hombres. Son capaces de responder a las caricias en grandes áreas de su piel y si la estimulación es adecuada pueden obtener orgasmos de formas muy variadas. Entendiendo esto es fácil deducir que cada hombre ha de explorar y comprender el cuerpo de su compañera ya que, desafortunadamente para ellos, cada mujer es un mundo.

Las mujeres quieren sentirse deseadas y amadas antes de “entrar en harina”, entendiendo por amor no tanto compromiso como identificación y respeto por eso para una mujer es muy importante la apariencia personal y los detalles delicados, los gestos amorosos y las expresiones tiernas. No olvidemos que sexo y ternura tienen la misma forma de expresarse y que es muy fácil pasar de una a otro, para las mujeres la clave consiste en no tocar los genitales ni cualquier otra zona considerada erógena al principio.

El juego de las adivinanzas
Para hacer esto bien lo mejor es hablar y saber escuchar, muchas mujeres tienen dificultades para expresar sus necesidades sexuales y prefieren jugar al juego de las adivinanzas, pero un amante hábil es perfectamente capaz de captar esos sutiles detalles con los que todas las mujeres expresan sus deseos o preferencias sexuales.

Uno de ellos es tomar conciencia de lo que ella te hace aunque no te guste seguro que a ella si y por eso lo hace. Otro es estar atento cuando habla en general de temas sexuales es una forma críptica de expresar sus fantasías.

Pero si tu pareja a pesar de todo la mujer en tu vida es de las que cree en la telepatía lo mejor es que se lo preguntes directamente, aprovecha cualquier momento fuera de los dedicados al sexo, cuando los dos estéis relajados y tranquilos y observa tanto su lenguaje verbal como el no verbal, a veces, dicen más unos ojillos picarones que todo un discurso.


Si tu has tenido tu orgasmo y ella quiere tener otro, dos “truquis” uno colócala sobre tu muslo y que ella misma acabe frotando su sexo contra él. Dos estimula su clítoris suele ser cosa de segundos.

Entretente lo mas posible en los preliminares. La mayoría de las mujeres disfrutan enormemente con besos, abrazos y caricias tiernas. Es como si necesitaran volverse a enamorar, y estar seguras de ser deseadas por ellas mismas antes de empezar a disfrutar realmente de su propia sexualidad de una forma más egoísta. Desnúdala muy despacio, acariciándola por encima de la ropa. Hay muchas mujeres que se excitan más vestidas que desnudas del todo. Si os apetece tomar un baño o una ducha pídele que te deje hacer y trátala con mucho cariño como una madre lo haría con su bebé, a muchas mujeres este tipo de conductas maternales y protectoras les baja por completo las defensas y les prepara perfectamente para una experiencia sexual perfecta. Pero aunque no sea así ducharse antes del sexo se agradece sobre todo si no eres muy escrupuloso con tu higiene personal. Mantén una agradable media luz. Y habla, lo mismo que la vista es el sentido por el que entran las imágenes eróticas en el cerebro masculino, el oído es el sentido femenino. Dile todo lo que te gusta y todo lo que la quieres. Si le gusta dile alguna palabra obscena. Avánzale lo que le vas a hacer. Pon tu creatividad al servicio de la palabra. Estate muy atento a su respiración, te va a ir indicando en que estado se encuentra y hasta que no la sientas bien excitada no le toques el pecho o los genitales. Besa y acaricia todo su cuerpo y entretente en cada zona varios minutos. Un secreto: las verdaderas zonas erógenas de una mujer son las mas lejanas de su zona genital. Los pies y el cabello si los acaricias bien pueden provocarle un orgasmo para tu sorpresa y seguramente la de ella. Entretente mucho y hasta que no la notes bien excitada no le toques el pecho. Acarícialo con suavidad, algunas mujeres lo tienen extremadamente sensible y recuerda que para la mayoría de las personas dolor y placer son incompatibles. Lame y succiona suavemente los pezones y si notas que aumente su excitación no dejes de estimularlos, continua hasta que ella te diga basta.

En este momento tiene que estar ya muy excitados y le toca el turno al clítoris, trátalo con suavidad, recuerda que es como tu glande. Usa el líquido vaginal para lubricarlo y no lo toques directamente. Pon atención a sus movimientos, estos te indicaran el ritmo que debes imprimir a la caricia. Si notas que está llegando al orgasmo no dejes de estimularla porque probablemente perderá la excitación y se sentirá muy, muy frustrada, sigue hasta que lo tenga y penetra después si ese es tu gusto en ese momento.

A algunas mujeres las gusta sentir el orgasmo con uno o dos dedos en la vagina o en el ano, haz como ella prefiera. Colócate en una postura que te sea cómoda para acceder fácilmente a su clítoris y a su vagina o ano.

Haz que su orgasmo sea memorable usando todas las partes de tu cuerpo para darle placer, manos, boca, muslos...
Lo que le gusta y cómo le gusta

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