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miércoles, 15 de julio de 2009

A Fin de Cuentas, ¿Qué Es el Sexo?

¿El sexo es lo que nos hace diferentes como hombres y mujeres? ¿Es el medio
que nos permite reproducirnos? ¿Es el deseo que nos descontrola hasta que
lo satisfacemos? ¿Es la llave para intercambiar placer extremo? Tal vez sea la
forma de consolidar una relación. El sexo resulta tan maravilloso
precisamente porque es todo eso y mucho más.
Estamos dotados de órganos hechos especialmente para tener relaciones
sexuales: se acoplan perfectamente y tienen numerosas terminaciones
nerviosas para que la unión sexual sea placentera. Pero el sexo es, en
realidad, una experiencia en la que participa el cuerpo entero, desde el
cerebro hasta los dedos de los pies. Y convertirse en una buena pareja sexual
significa acoplar todas esas partes. En el Capítulo 2 me refiero al órgano
sexual masculino, mientras que en el Capítulo 3 hablo sobre el órgano sexual
femenino. Si quiere saber cómo se acoplan, vaya al Capítulo 8.
Cada generación considera que tiene el privilegio de haber descubierto los
placeres del sexo; sin embargo, no estaríamos aquí si no fuese por la vida
sexual de las generaciones precedentes y, aunque nos cueste trabajo
imaginarnos a nuestros padres y abuelos en la intimidad, la verdad es que
ellos se merecen nuestro reconocimiento.
Se puede hacer el amor de muchas formas, pero el resultado del acto sexual,
el orgasmo, es la meta común. (Por supuesto, si su único objetivo es concebir
un bebé, entonces el placer se vuelve secundario.) Parte del misterio del
sexo es por qué tantos caminos diversos conducen al mismo destino.


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